Relatos de un instante

Vuelvo a dar vida al blog, aunque la idea de lo que presento es bastante distinta de lo que he hecho hasta ahora. Esta sección está dedicada a la fotografía, o al fotoperiodismo, que tanto ha cambiado desde que empecé a entenderlo y estudiarlo no hace mucho (el año 2001 aproximadamente).

Es un homenaje a los grandes fotógrafos que me inspiraron y que me hicieron plantearme la posibilidad de dedicarme a lo mismo que hacían ellos: contar historias a través de instantes decisivos. Esos fotógrafos eran –algunos todavía lo son- personas con la sensibilidad suficiente como para ver en una fracción de segundo el significado de un hecho y plasmarlo en una armonía plástica rigurosa. Estas eran las características de una buena foto para Henri Cartier-Bresson. La técnica (tecnología), el color o la revisión en el laboratorio (Photoshop) no eran más que complementos a esa buena toma inicial. Y creo que, en realidad, no le faltaba razón. Todo evoluciona y estos tiempos hacen que todo se vuelva viejo con más rapidez que pocos años antes. En unos pocos meses siempre va a haber algo más rápido, más nítido más estable, con colores más saturado, con efecto más High Definition… pero lo que nunca cambiará será la esencia. Esta siempre permanece.

FRANCE. Paris. Place de l'Europe. Gare Saint Lazare. 1932.

En este comienzo de siglo se nos está olvidando el motivo por el que se inventaron cientos de cosas, entre ellas la fotografía, para centrarnos únicamente en la cantidad. Cuantas más aparatos tengamos, mejor. Si hoy nos fijamos en las aplicaciones e inventos que se crean, la mayoría son –quitando el puro entretenimiento- para, en cierto modo, ahorrar tiempo. Y quizá sí, la fotografía era una manera de ahorrar tiempo para plasmar la realidad al modo en que lo hacía la pintura. Pero Cartier-Bresson –quien siempre quiso ser pintor antes que fotógrafo- diferencia las dos técnicas de forma profunda. Lo hace de esta manera:

«La fotografía es el impulso espontáneo de una atención visual perpetua, que atrapa el instante y su eternidad.

El dibujo, por su grafología, elabora lo que nuestra conciencia ha atrapado de ese instante.

La fotografía es una acción inmediata; el dibujo una meditación».

Vuelvo a la idea de que hoy, en nuestro tiempo, prima la técnica y la cantidad sobre lo que realmente importa: la historia que se quiere contar. La realidad está ahí, y la forma de contarla puede ser diversa; pero hoy ni siquiera nos planteamos qué cuentan, en realidad, esas imágenes fugaces. Hoy que todos somos fotógrafos con nuestra cámara incorporada en el móvil, deberíamos convertirnos también en pintores. Llevar esa acción inmediata a la meditación como hacían: Bresson, Doisneau, Brassai, Lange, Capa, Masats, Centelles… o hacen todavía: Salgado, Natchwey, McCurry… Por citar algunos.

Todos buenos narradores de historias de las que, al menos todavía, perdura un instante en nuestra memoria.

Una de las cosas que siempre me planteaba al contemplar alguna de las fotografías de cualquiera de estos reporteros era: ¿qué ocurrió en la vida de los retratados justo en el momento después de que la luz se imprimase en el negativo?

Era una cuestión que me llevaba a observar una foto durante un largo periodo de tiempo y a fantasear sobre lo que ocurriría entonces.

FRANCE. Normandy. W.W.II. Operation OVERLORD.  Omaha Beach. June 6th, 1944. In June 1944 the Allied forces opened a second front in Normandy (after the one in North Africa and Italy) to liberate France. On June 6th, in what was later called D-Day, 90,000 soldiers landed on Omaha Beach (the coded name for Coleville-sur-Mer). Many of them were killed by German troops, but the Allies managed nonetheless to defeat the Germans.  FRANCE. Normandy. W.W.II. Operation OVERLORD.  Omaha Beach. June 6th, 1944. The first wave of American troops lands at dawn.

¿Se han planteado alguna vez que el grupo de soldados que aparecen en esta fotografía de Robert Capa –por cierto, aunque no fuera responsabilidad suya, es técnicamente una chapuza pero una buena foto a pesar de todo- no hubiesen necesitado más que otro pestañeo del obturador para morir acribillados por los nazis en Omaha o que después del beso en el Hotel de Ville de Dosneau –fotografía icono del romanticismo parisino-, ella le hubiese dado un bofetón al caballero?

Para responderme a esta pregunta no he hecho otra cosa que recurrir a mi imaginación. Y de mi imaginación salió esta serie de relatos –completamente ficticios- con los que he alargado, con todo respeto, esos históricos y decisivos instantes.

Invito a todos a que, por lo menos, se paren a imaginar, como yo, qué es lo que ocurre después de la toma de cualquier fotografía de las que vean desde hoy en el futuro. De esas que de verdad cuentan una historia; o al menos lo intentan. Aquí los relatos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s